La revolución liberal es, sin duda, uno de los temas que deben ser revisados y reconceptualizados desde una perspectiva de género. Un análisis de este tipo debe tener en cuenta que hombres y mujeres ocupan lugares asimétricos dentro del conjunto social, y que esas posiciones sociales varían con el tiempo, es decir, se construyen históricamente.
Considerar el género como «un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos» y como «una forma primaria de relaciones significantes de poder», puede ayudar a desvelar aspectos que han venido siendo descuidados por la historiografía.

