El historiar las aspiraciones revolucionarias de los liberales españoles
durante el reinado de Fernando VII (1808-1833) tropieza en estos
momentos al menos con tres factores negativos. En primer lugar, el
tema ha sido objeto privilegiado del estudio de la historiografía liberal
decimonónica de corte conservador y de la «historia política» más tradicional.
En el enfrentamiento absolutismo/liberalismo se resumían de
modo simplista y partidista las vicisitudes del primer tercio de nuestro
siglo XIX, para justificar la estabilidad política que inaguró el sistema
de la Restauración canovista. Una segunda razón, quizás conectada
con la anterior, es que esta historia de militares románticos, sociedades
secretas y pronunciamientos no parece ser objeto de atención de la
historiografía española más renovada y progresista, que sigue considerándola
irrelevante. Y en tercer lugar, el creciente interés por la
historia política manifestado desde. los años ochenta tampoco ha repercutido
de un modo positivo.

