Sin ser un eje prioritario como Europa o Estados Unidos, la «relación
especial» de España con América Latina ha convertido a este área en un
objetivo de gran importancia para la política exterior peninsular, en un intento
de aumentar el peso internacional de España. Este artículo analiza las constantes
y los cambios que experimentó a lo largo del siglo xx la política
americanista de los distintos gobiernos españoles. Parte de su definición
por el poder en los años veinte; estudia su consolidación, aunque con presupuestos
ideológicos diferentes, durante la dictadura de Primo de Rivera
y la República, y su gran desarrollo durante el franquismo. Finalmente,
analiza los cambios que supuso la llegada de la democracia y su replanteamiento
de la política americanista, que ha llevado a España a convertirse
en un interlocutor de primer orden para la región.

