El desastre colonial de 1898 puso fin a la política exterior de «recogimiento
» iniciada por Cánovas del Castillo. Una nueva política, centrada
en la búsqueda de aliados en Europa, caracterizará los inicios del siglo xx.
Este artículo analiza la conjunción y evolución a través del tiempo de una
serie de elementos definitorios de dicha política: la importancia del eje Baleares,
Estrecho, Canarias y su proyección en el norte de África; la preferencia
por Francia y Gran Bretaña a la hora de establecer alianzas, pese a escarceos
germanófilos, o el peso de la tradición neutralista. La guerra civil marcaría
la política exterior española del momento, convirtiendo el triunfo bélico
en el objetivo final de cualquier búsqueda de alianzas.

