El interés creciente de la historia por investigar el mundo de
la imagen tiene mucho que ver con la configuración de las sociedades
occidentales en el siglo xx como sociedades de una densidad informativa
e iconográfica extraordinarias, y, por tanto, con una presencia
masiva de la imagen unida a los medios de comunicación. Puede
afirmarse así que la historia ha experimentado un proceso de «redescubrimiento
» de la imagen como fuente susceptible de ser analizada
y de la que obtener datos sobre la realidad no aprovechados
hasta ahora. El reto de un presente condicionado por los medios
de comunicación audiovisuales ha sido determinante para que la
historia busque en el pasado los orígenes de esta progresiva expansión
de lo visual, tratando de desvelar no sólo los mecanismos
de ese proceso, sino también la manera en que la imagen contribuyó
a conformar la mentalidad social del pasado.

