Es poco probable que hace varios años alguno de los historiadores
rusos podían suponer que al pasar poco tiempo su actividad científica
constituiría el tema central de la vida pública, que la historia despertaría
un interés tan fuerte y agudo. Los materiales sobre el pasado reciente
y lejano de Rusia componen el contenido de muchos libros y ediciones
periódicas. La investigación histórica se ha convertido en un tipo de
moda que permite enfocar la mentalidad histórica y cultura política
de la sociedad. No solamente los historiadores plantean los problemas
de la historia; periodistas, publicistas, políticos la prestan una atención
especial. Este interés, como regla, está acompañado con una crítica
muy aguda de historiadores profesionales y la propia ciencia histórica,
de las concretas obras históricas, manuales y del sistema de la educación
histórica en general.

