Para comprender las principales características de la historiografía
portuguesa de los últimos veinte años es indispensable conocer, antes
de nada, las consecuencias de la caída del Estado Novo el 25 de abril
de 1974 sobre la Cultura en general y sobre las Ciencias Sociales en
particular. Para entender la profundidad de los cambios ocurridos es
necesario conocer algo sobre la situación anterior, cuya dimensión
actualmente resulta difícilmente comprensible para las generaciones
más recientes.

