La Fotografía, su pasado histórico y las imágenes que desde
su nacimiento en 1839 han ido creando diferentes autores se han
movido a lo largo del tiempo en una curiosa paradoja; por un lado,
la Historia académica ha ignorado la existencia del fenómeno fotográfico,
aunque en muchas ocasiones ha utilizado sus imágenes como
meras ilustraciones a los textos, pero sin que apenas se hayan hecho
esfuerzos en la integración de las mismas como fuentes de conocimiento
histórico. Por su parte, el propio entorno fotográfico ha
generado una extensa producción bibliográfica que no se ha limitado
a la publicación de libros técnicos, sino que ha abarcado múltiples
facetas. A principios de este siglo editoriales especializadas en fotografía,
como la francesa Paul Montel, tenían en su catálogo editorial
títulos referidos a toma de vistas y técnicas de laboratorio, pero
también ofrecían libros sobre Fotografía y Derecho, documentación
a través de la Fotografía y, por supuesto, obras que narraban la
Historia de la Fotografía.

