Ante el deterioro que presenta el sistema
sanitario guineano en todos los niveles,
resulta difícil hablar de una ética sanitaria.
En general es un concepto no manejado en
nuestro sistema sanitario ni a nivel teórico
ni práctico. En esta situación urge la necesidad
de trabajar para que los servicios que
ofrecen sean más humanos, adaptados a las
necesidades de la población. Que garanticen
la salud y dispongan de elementos suficientes
que permitan, a todos los grupos de la
población, tener acceso a tratamientos y a
una asistencia que asegure el diagnóstico de
la enfermedad y la recuperación de la salud.
Y trabajar para que el desarrollo de Guinea
Ecuatorial, identificado actualmente con las
tasas de crecimiento económico derivadas
de la explotación del petróleo, vaya encaminado
hacia el desarrollo de las personas,
invirtiendo en la educación, salud, viviendas
dignas…

