Sobre el sistema educativo del País Vasco se cierne la constante
sospecha de que enseña unos contenidos fundamentalmente nacionalistas;
que niegan a España y que intentan construir un pasado imaginario,
mítico, basado en la apología de un País Vasco -de Euskadien
continua, perpetua e histórica lucha contra el Eflitado opresor. O
sea, contra España. A comienzos de 1998 la Ministra de Educación,
en una fulgurante visita al País Vasco, lo dejaba claro: en el País
Vasco se extiende el «fundamentalismo», afirmaba; y relacionaba este
hecho con la extirpación de España en la enseñanza de la historia.
En otras palabras, llegó a Vitoria, enunció su doctrina básica sobre
una supuesta realidad educativa y luego marchó, dejándonos sumidos
en la perplejidad. No fue larga su visita y fue quizás una suerte, pues
así las tropelías argumentales no fueron mayores.

