En relación a la media europea, Portugal presentaba en el inicio de este siglo una población urbana escasa y un flojo nivel de industrialización. Los orígenes de atraso de la economía portuguesa, que los datos estadísticos disponibles para aquella época muestran claramente,
son posiblemente anteriores al siglo XIX. Sin embargo, es en ese período cuando se hace más profunda la diferencia que todavía hoy separa Portugal de los países más ricos de Europa.

