La imagen de la historia está unida a la reconstrucción de la identidad
de un colectivo en correspondencia con los intereses, los problemas y los
temores de cada momento. Esto ocurre con la vigencia que la fecha de
1936 tiene en la historia reciente de España. No obstante el afán público
por superar las fracturas entre vencedores y vencidos, lo cierto es que el
recuerdo de la guerra civil, inseparable de las responsabilidades en la dictadura
franquista, todavía forma parte de la memoria colectiva de muchos
españoles, suscitando temores y polémicas. En este sentido, ni el arrepentimiento
ni la reconciliación articularon verdaderamente la memoria colectiva
y la reconstrucción de la identidad nacional durante la transición en España.
El proceso de cambio político no se fundamentó sobre el conocimiento
oficial de las responsabilidades y sobre la asunción moral de las culpas.
En su lugar, la memoria colectiva se ha sustentado sobre el olvido, que
significa sobre todo un deseo de superar el pasado a favor de la convivencia
en el presente. La sociedad finge olvidar aceptando el silencio.

