En 1995, Guadalupe Gómez-Ferrer recordaba en las páginas de
Ayer el carácter sesgado con el que se había reconstruido el pasado,
así como la opacidad de gran parte de los discursos históricos surgidos
como resultado de ese proceso. Las mujeres se encontraban entre <
como una omisión anodina, encubre, como afirma Michelle Perrot, opciones
más profundas. La reflexión en torno al género como categoría
de análisis ha permitido situar a las mujeres como sujeto y objeto de
estudio en el siempre complejo marco de las relaciones sociales y las
experiencias históricas individuales y colectivas.

