El objetivo de este artículo consiste en una reflexión sobre el papel
que cupo a los factores de índole institucional, social y medioambiental
en el incremento experimentado por la conflictividad entre 1780 y 1930
en los espacios agrícolas del Sureste peninsular exteriores a la cuenca del
Segura. Se trata de un territorio donde el agua constituye un recurso escaso,
lo que explica la cotidianeidad y dureza de los enfrentamientos entre los
usuarios de los cauces, por modestos que estos sean. El fenómeno se agudiza
en las etapas de cambio institucional o tecnológico que puedan poner en
peligro los modos de distribución del preciado líquido -conflictos socialesy
su conservación -conflictos medioambientales-, o ambos a la vez. De
ahí la virulencia de las tensiones en Alicante, Murcia y Almería a lo largo
del período estudiado.

