Afrancesado de primerísima hora, Juan Antonio Llorente, como
consejero de Estado, director de Expolios y Bienes Suprimidos o Bienes
Nacionales, comisario general de Cruzada, ejerció cargos de la mayor
importancia en el gobierno de José I, del que fue, al mismo tiempo,
uno de los más decididos propagandistas. Autor, durante la Guerra de
la Independencia, de virulentos ataques contra los diputados a las Cortes
de Cádiz, y especialmente los liberales, abandonó el servilismo del
que hizo vanamente alarde al principio de su exilio en Francia para obtener
el perdón de Fernando VII y abrazó el partido de sus antiguos
adversarios, por varios motivos, analizados en este artículo, entre los
cuales destaca su odio al ultramontanismo consustancial a la unión del
trono y del altar.
Abstract: Being one of the very first Afrancesados, Juan Antonio Llorente
occupied high-level positions in the government of José I, as State
Counsellor, head of Expropriations and Suppressed Properties or National
Properties, general delegate of Cruzada, and at the same time
was one of its most determined publicists. Author, during the Peninsular
War of violent attacks against Deputies to the Cortes of Cadiz,
and particularly against Liberals, he gave up the servility he uselessly
displayed at the begining of his French exile to gain forgiveness from
Fernando VII, and joined the ranks of his old opponents for various
reasons, analyzed in this article, among which the most important was his abhorrence of ultramontanism, closely linked to the union between
the throne and the altar.

