El movimiento huelguista se inicia en la Argentina en 1878 con una huelga convocada por los tipógrafos con el fin de impedir el deterioro de sus salarios, así como reivindicar la reducción de la jornada laboral y la supresión del trabajo infantil en el ramo. Esta huelga, convocada por la Unión Tipográfica, fundada ese mismo año, revelaba la superación del estricto carácter mutual que habían observado hasta entonces las organizaciones obreras.

