Se ha dicho que el fenómeno huidos-maquis-guerrilla (los tres términos
coetáneos a los hechos, en cuya polémica no queremos entrar)
constituyó, en la inmediata posguerra, la última batalla de la causa
republicana. Posiblemente es así, aunque el fenómeno reviste multiplicidad
de planos, aspectos y matices. Para empezar, la raíz de los
hechos hay que buscarla en la cruel, exhaustiva y terrible represión
franquista que se generalizó después de la victoria. La victoria de la
venganza. En consecuencia, ante la persecución y acoso de los derrotados
en 1939, una minoría optó por echarse al monte y huir de la quema.
Fue el afán de supervivencia la primera motivación del fenómeno del
maquis, lo cual establece la primera y principal diferencia con otros
casos de resistencia en la Europa de la II Gran Guerra, como los maquisards
en Francia o los partisanos en Italia y Yugoslavia.

