El debate suscitado por el «Plan de mejora de las Humanidades»
y por el conocimiento del documento encargado a la Fundación Ortega
y Gasset para revisar la enseñanza de las ciencias sociales (Historia,
Geografía) en la ESO tiene un origen político, pues procede de una
decisión política formulada por la Ministra de Educación y Ciencia
en otoño de 1997, y se ha venido desarrollando en un plano exclusivamente
político e ideológico, en el que las espadas se han cruzado
en un terreno acotado por las diversas percepciones de la relación
entre la enseñanza de la historia y el hecho nacional.

