No hace aún siquiera un cuarto de siglo que tomaron forma institucional
en España los estudios históricos sobre ciencia y tecnología,
la indagación sobre los avatares de la implantación y la creación científica
en nuestro país. Un impulso importante vino de la mano de la
llamada Sociedad Espar\'iola de Historia de las Ciencias (SEHC), que
desde 1976 asumió tareas de coordinación y normalización académicas
en ese campo científico, un terreno que por entonces era puntero en
el exterior (especialmente en la tradición anglosajona) en tanto que,
aquí, entre nosotros -como ocurría en las demás empresas intelectuales
ni estrictamente prácticas ni de arraigo humanista- llevaba un retraso
aproximado de media centuria, si es que no algo más.

