La denominación guerra civil ha sido aplicada casi exclusivamente,
en la historia española, al conflicto de 1936-1939. Sin embargo, España
sufrió, durante la mayor parte del siglo XlX, los efectos de una larga
guerra civil, discontinua pero persistente. Las guerras carlistas constituyeron
la principal expresión de estas querellas intrahispánicas. Una
interpretación del siglo XlX español que subraye el componente fratricida
de los afrontamientos no implica ningún tipo de valoración en clave
positiva o negativa del pasado. Ni tampoco lo convierte en excepcional.
España comparte con los países de la Europa del sur la característica
de haber vivido, en el siglo XlX, una importante guerra civil, estructurada
en torno al eje revolución-contrarrevolución.

