«La Constitución de Weimar no ha nacido al sol de la felicidad»,manifestó Hugo Preuß, considerado generalmente como «padre» de esta Constitución, pocos días después de ser aprobada por la Asamblea Nacional: «Discretamente se llevó a cabo su ingreso en la Historia». En el verano de 1919 no hubo en Alemania entusiasmo alguno por la Constitución. Se había perdido una guerra y vivido una revolución. La derrota había sido total, la revolución había quedado estancada. En Alemania no había vencedores. A finales de junio había sido firmado el Tratado de Versalles, el 31 de julio fue aprobada la Constitución. Las disposiciones del tratado de paz parecían concretas en demasía y de graves consecuencias, los artículos de la Constitución, por el contrario, parecían abstractos y sin consecuencias inmediatas.

