El origen español de más de la mitad de los europeos que vivían en
Argelia nunca dejó de plantear problemas a Francia porque estos nuevos
franceses nunca perdieron su idioma, sus modos de vivir, ni de la conciencia
de sus orígenes.
La guerra civil moviliza esta población en los dos campos. Parte de
ella se adhiere al golpe y milita por la devolución del Oranesado a España.
La llegada, entre 1936 y 1939, a Argelia de unos 50.000 republicanos del
frente Este revitaliza el fervor revolucionario de la izquierda local, que se
traduce en una solidaridad fuerte y una ayuda efectiva para huir los campos
de internamiento. Al final de la Segunda Guerra Mundial varios republicanos
se quedan a vivir en Argelia, manteniendo cierto compañerismo con el Partido
Comunista Argelino que se va a traducir a veces en una ayuda a los nacionalistas.

