A pesar de la fuerza con que está arraigado el tópico de que
«Estados Unidos es un país sin historia», lo cierto es que su innegable
protagonismo en el siglo XX hace fundamental conocer su pasado
para comprender no sólo nuestro ayer, sino la actualidad que observamos
y de la que dan cuenta los medios de comunicación. Por
poner un ejemplo, la gran cantidad de noticias que inunda hace
tiempo la prensa escrita, radiofónica y televisiva europea en relación
con la Guerra de Irak. El tratamiento informativo y la formación
de la opinión pública española sobre este tema y sus implicaciones
respecto a la relación entre Madrid y Washington han puesto de
manifiesto la existencia de ciertas carencias respecto a nuestro conocimiento
de la historia de aquel país, las cuales ciertamente dificultan
la asimilación de algunas dimensiones de su presente. Efectivamente,
su «breve» pero intensa historia contiene la clave de algunos procesos
históricos (el desarrollo del capitalismo corporativo o el desenlace
de la Segunda Guerra Mundial son algunos de ellos), sin cuyo conocimiento
resulta difícil explicar de dónde proceden algunas facetas
ubicuas en la realidad que nos rodea.

