Es evidente que el concepto de «Nación», en su perspectiva
política moderna (o contemporánea), surge a finales del siglo XVIII en
el contexto de la Revolución francesa y del liberalismo, intentando
identificarlo lo más posible con la idea de «Estado», que define el
concepto compuesto de «Estado-Nación». Sin embargo, las referencias
históricas de esa concepción se sitúan más atrás, en la Edad Media,
en el marco de los procesos de formación de los reinos independientes
y de estructuración del Estado moderno; es decir, cuando las relaciones
feudales de vasallo-señor fueron siendo sustituidas por relaciones súbdito-
soberano y, sólo después, por las relaciones de ciudadano-Estado,
que congrega y representa a la Nación. De ahí que en Portugal -como
en todas las monarquías liberales-, se fuera alterando el vocabulario,
efectuándose la sustitución del adjetivo «real» por el adjetivo «nacional»
en las referencias a las instituciones públicas.

