Desde un enfoque sociológico, el artículo se propone analizar las
relaciones entre el poder político y el poder eclesiástico en los últimos
treinta años de la historia argentina. Teniendo en cuenta que las fronteras
entre lo político y lo religioso han mostrado cierta porosidad, interesa
desentrañar las lógicas subyacentes a un vínculo complejo que ha tenido
consecuencias en la matriz política, cultural y social. La invariable disposición
de la Iglesia católica a reproducir una presencia pública extendida
supuso la intervención sobre vastos segmentos de la vida social. Los niveles
de proximidad o de confrontación con cada gobierno estuvieron
caracterizados por los márgenes otorgados desde la sociedad política
para que la institución religiosa influyera en las políticas públicas y en la
legislación con los principios de su doctrina.

