Este texto se propone analizar el proceso de deterioro de la imagen
de Espartero en las elecciones celebradas en febrero de 1843. El objetivo
no es tanto realizar un estudio exhaustivo de los comicios, sino aproximarse
a la campaña que las distintas formaciones políticas orquestaron en relación
con Espartero, recurriendo a una intensa movilización, que se tradujo
en un alto grado de participación y en una gran variedad de candidaturas.
Fue la primera vez que se intentó la formación de una amplia coalición
electoral integrada por progresistas, moderados y demócratas. Las elecciones
terminaron por convertirse en un plebiscito sobre el jefe del Estado,
que se implicó personalmente en la campaña apoyando la opción ministerial;
y ello fue determinante en la deslegitimación de su imagen y en la merma
de su credibilidad, lo que le costaría la pérdida del poder y el exilio.

