Los españoles tienen evidencias suficientes para
afirmar que su sistema político es más estable y
democrático y su sociedad más prospera, en gran
medida por la integración de España en el proceso
de construcción europea. Un repaso a las principales
aportaciones políticas, sociales y económicas de
los últimos 25 años pone de manifiesto lo sustancialmente
positivo de la integración.
Este proceso ha ido consolidando un europeísmo
pragmático y emocional al mismo tiempo,
pero carente de un enfoque crítico desde el que
analizar y repensar, no tanto la UE desde España o
a España desde la UE, sino ambas en su sentido
único. Es lo que denominamos Europeísmo acrítico
que tiene que ver con la superación del centenario
debate de España o Europa como solución o
como problema.
A diferencia de los Estados best franck muller replica uk fundadores de la
Comunidad, que buscaron en el proyecto de integración
la superación de conflictos y guerras fratricidas,
principalmente la rivalidad franco-alemana,
en España, el proyecto europeo ha estado siempre
muy influido por una visión orteguiana, donde
Europa se presentaba como la solución a los problemas
internos, tanto políticos, como socioeconómicos.
Es un europeísmo instrumental donde
Europa se asociaba con “democracia” y “modernización”
y que hunde sus raíces en el XIX cuando
políticos, pensadores y economistas como Joaquín
Costa unen europeización a regeneración.

