Este artículo describe y analiza la evolución del papel de España en
Europea durante la segunda mitad del siglo veinte. En él se sostiene que,
debido al apoyo recibido por Franco de las potencias del Eje durante la
Guerra Civil, y la actitud ambigua de su régimen hacia los Aliados en la
II Guerra Mundial, España fue excluida de las fases iniciales del proceso
de integración económica y política de Europa. Sin embargo, en los años
cincuenta el régimen se vio obligado a modificar su política económica para
paliar su aislamiento, impulsando un proceso de internacionalización de
la economía española que la aproximaría cada vez más a Europa. Sin embargo,
tuvo que desaparecer la dictadura de Franco y ser sustituida por una monarquía
parlamentaria a finales de los setenta para que España pudiera regresar
plenamente a Europa mediante su adhesión a la Comunidad en 1986. Debido a ello, la democratización y la europeización fueron consideradas las dos
caras de la España contemporánea, percepción que explica la actitud hacia
el proyecto europeo tanto de las elites como de la población en general.
Sin embargo, desde finales de los noventa los gobiernos españoles vienen
cuestionando este consenso europeísta inicial, explorando nuevas actitudes,
políticas y alianzas con consecuencias todavía difíciles de predecir.

