Hace ya veinte años, en 1971, Alfonso Colodrón publicaba su estudio de la huelga general que, en febrero de 1902, había paralizado Barcelona. Dicho texto aparecía, tras la primavera de 1968, en un contexto favorable a la recuperación, en el seno de la izquierda y del
movimiento obrero, del principio de huelga general concebida como instrumento de lucha para condenar y rechazar, de manera global, el sistema establecido.

