La revolución de septiembre de 1868 abrió un periodo de amplias
libertades públicas que los republicanos supieron aprovechar para organizar
una enorme labor propagandística utilizando todos los medios a su
alcance. Desde fines de 1868 hasta 1874, uno de los más importantes fue
la representación de piezas teatrales ante públicos en buena parte analfabetos.
Los dramaturgos republicanos presentaron lo que consideraban
injusticias sociales, quiénes las sufrían, quiénes eran los culpables y cuáles
eran las soluciones.

