Transcurridas dos décadas desde el fin de la
URSS, Rusia se sitúa en la palestra internacional
como un Estado con rémoras del pasado,
un sistema político situado en la indeterminación
entre la democracia y el autoritarismo, que económicamente
ocupa un lugar en el G-8 y entre los
países emergentes (BRIC)1 pero con una sociedad
descontenta y desarticulada civilmente. El análisis
de los datos económicos, políticos y sociales realizado
en este artículo prueba la necesidad de afrontar
reformas políticas y económicas estructurales
que articulen un modelo definido de Estado con
el objetivo de equilibrar su relevante peso económico,
su papel como actor político internacional
y ayuden a recobrar la esperanza de la sociedad
rusa.
En este estudio proponemos, para comprender
la complejidad de Rusia, tras los cambios
políticos y económicos copie montre france en el orden interior y
exterior desde 1991, el análisis político y su interrelación
con el estudio de las transformaciones
económicas, con especial atención a la repercusión
que estos cambios han tenido en el pueblo
ruso.

