«La soberanía nacional, el self governrnent de los ingleses, pide
que la nación misma sea árbitra suprema de sus destinos. El sufragio
universal es la forma adecuada en que la voluntad nacional puede
esas supremas resoluciones. No cabe, por tanto, verdadera soberanía
nacional sin sufragio universal; pero sí es posible que exista éste
sin aquélla. ¿.Cómo? Considerando á la voluntad nacional expresada
en el sufragio como sólo parcialmente soberana. Sometiendo la voluntad
de la nación, que debiera ser suprema, a una limitación arbitraria,
á un como compromiso previo nacido de la supuesta legitimidad de
poderes que derivan de otras fuentes que el consentimiento del pueblo.
Imponiendo á la voluntad de éste algo á la manera de una fatalidad
de derecho divino, por cuya virtud misteriosa se dedara ineonmovible
ó irreformable la base misma de la Constitución del Estado.»
«El sufragio universal», La Justicia, 8 de agosto de 1889

