Una de las paradojas fundamentales de la historia catalana del
siglo XIX puede plantearse como sigue: la aparición de los rudimentos
de lo que será una cultura distintiva se produce precisamente en el
momento de mayor identificación con el proyecto nacional español l.
Fue en las décadas centrales del siglo XIX cuando la cultura catalana
registró una tensión creciente derivada de su inserción en el marco
general español y de determinadas pulsiones que la estaban conduciendo
hacia una definición en términos nuevos.

