La cuestión de si en Alemania ha existido alguna vez un Estado nacional en sentido europeo occidental podría parecer discutible; pero, incluso aquellos que tuvieran tendencia a contestarla afirmativamente, deberían admitir que hoy ya no existe un Estado semejante.
La unidad alemana, conquistada en el siglo XIX bajo la dirección de Bismarck, ha logrado sobrevivir a la catástrofe de la monarquía en 1918, pero no ha conseguido superar la del nacionalsocialismo en 1945; apenas setenta y cinco años después de la fundación del Imperio
por Bismarck, su obra yacía otra vez arruinada en tierra.

