Creo obligado iniciar mi comentario congratulándome del tema elegido
por Alfonso Botti para su exposición, así como por el enfoque
que ha dado al mismo. Primero, porque, como intentaré poner de manifiesto,
el problema de la dictadura merecía un tratamiento monográfico
en una reunión como ésta. Y, segundo, porque Alfonso Botti ha abordado
la cuestión con una claridad y una valentía que favorecen extraordinariamente
el cumplimiento de otro de los objetivos de este seminario:
el debate abierto entre distintas perspectivas y la reflexión sobre los
fundamentos culturales, historiográficos y políticos, de las distintas construcciones
de la imagen de la España contemporánea. Consecuentemente,
mi exposición se desarrollará en dos partes bien diferenciadas
aunque claramente interrelacionadas: una más general y complementaria
a la exposición de Alfonso Botti y otra en la que se intenta establecer
un diálogo con algunas de las tesis por él mantenidas.

