Los atentados del 11 de septiembre de 2001 no pueden explicarse
sin referirse a los cambios en el sistema del poder mundial y de las relaciones
internacionales. El fin de la Guerra Fría supuso la consolidación
de una única gran potencia, que pretende mantener su hegemonía a lo
largo del siglo XXI. La desaparición de la Unión Soviética dejó un vacío
de poder que ha dado lugar a nuevos movimientos geoestratégicos en
relación con el control de los recursos energéticos. El mundo global es
también el campo de actuación de Al Qaida, una red terrorista de base
confesional. Ahora Al Qaida se ha convertido en un icono que actúa
mediante franquicias. Los conflictos asimétricos caracterizan la situación
actual y la política neoconservadora de la Casa Blanca empeora la situación,
especialmente en relación con los países musulmanes, donde la ocupación
de Afganistán e Iraq y el eterno conflicto de Palestina están generando
un creciente sentimiento contra Occidente.
Abstract: The attacks of September 11th 2001 cannot be explained without
referring to the changes in the system of the world power and of the
international relationships. The end of the Cold War supposed the consolidation
of s superpower that seeks to maintain its hegemony along the
XXI century. The disappearance of the Soviet Union left a hole of power
that has given place to new geostrategic movements in relation with the
control of the energy resources. The global world is also the performance
field of Al Qaida, a terrorist network of religious base. Now Al Qaida has
become an icon that acts by means of frank. The asymmetric conflicts
characterize the current situation and the neoconservative political of the
White House it worsens the situation, especially in connection with the
Muslim countries, where the occupation of Afghanistan and Iraq and the
eternal conflict of Palestine are generating a growing feeling against
West.

