La guerra civil fue una realidad que estuvo muy presente en la
sociedad española durante buena parte del siglo XIX. De ahí que en
la obra de Antonio Pirala (1824-1903), uno de los primeros historiadores
que se propuso el estudio de este período, el conflicto ocupara un
papel central. El carácter recurrente de la guerra provocó numerosas
interferencias entre la lectura política del presente y la interpretación
histórica de un pasado demasiado próximo. Ni siquiera el rigor metodológico
de sus estudios, ni la independencia política que Pirala siempre
reclamó para el historiador le permitieron sustraerse por completo a
esta influencia.

