La desvinculación constituyó un factor determinante para la desintegración
de antiguos patrimonios nobiliarios. Es cierto que dicha desvinculación
permitió, en algunas ocasiones, cancelar la deuda que asfixiaba
el funcionamiento de muchas Casas nobiliarias, a costa, sin embargo, de
la pérdida de poder económico y, sobre todo, del seguro que les había
proporcionado estabilidad a lo largo de los siglos. Asimismo, la abolición
de los mayorazgos despejó el camino por el que, de diferentes maneras,
accedieron a la propiedad de las tierras comerciantes, grandes arrendatarios y,
con mayores dificultades, aquellos campesinos que, por su especial situación,
se encontraron en disposición de comprarlas.
Vamos a ilustrar este proceso en una Casa determinada como es la
Casa de Cerralbo.

