El filósofo marxista G. A. Cohen dirigió un ataque muy severo contra el liberalismo igualitarista
de J. Rawls. A su juicio, algunos argumentos de la obra de Rawls, en especial el argumento
de los incentivos al talento, justifican desigualdades que pueden llegar a ser muy acusadas. De
hecho, el argumento de los incentivos se ha constituido en una de las principales coartadas a la
hora de legitimar las políticas de desnivelación social que han acometido gobiernos de diverso
signo. Este ensayo trata de mostrar que, en su legítima denuncia contra el fomento de la desigualdad,
Cohen erró el blanco de su ataque: la filosofía política de Rawls no sólo dispone de
argumentos suficientes para denunciar las desigualdades acusadas, sino que los posee en mayor
medida que la propia teoría de Cohen. Por último, la resistencia de la teoría de Rawls a este tipo
de críticas empujó a Cohen hacia tesis morales y metaéticas radicales, extremas e incompatibles
con cualquier interpretación del marxismo.
Abstract:The Marxist philosopher G. A. Cohen launched a harsh attack against J. Rawls’ egalitarian
Liberalism. In his view, some arguments of Rawls’ theory, especially his approval of incentives
for talent, justify broad and considerable inequalities. Moreover, the incentives for talent became
the main alibi for all the policies orientated to foster inequality and implemented by governments
with different political badges. This essay attempts to prove that, in his legitimate denunciation of
the growing inequality, Cohen chose the wrong target: Rawls’ political philosophy owns enough
arguments to condemn broad inequalities, including some inequalities which would be inevitable
from Cohen’s theory. Finally, Rawls’ resilience against these sorts of criticisms pushed Cohen’s
theory towards some moral and metaethical positions which can be judged as radical, extreme
and incompatible with any interpretation of what we may call «Marxism».

