El entorno digital, ¿segunda oportunidad para la marca olfativa? Estudio acerca de la capacidad del signo olfativo para funcionar como marca el mercado
Mientras que en EEUU la marca olfativa se afianza poco a poco en el registro, en Europa, en cambio, la débil llama que después del asunto «Sieckmann» podría haber seguido alimentando el debate sobre este tipo de marcas parece haberse extinguido definitivamente tras la reciente sentencia del Tribunal de Primera Instancia de las Comunidades Europeas (TPI) en el asunto «El olor a fresa madura». La marca olfativa afronta (en Europa) un futuro poco prometedor. Las posibilidades de «ver» algún día una marca de este tipo entre los asientos de la OAMI (o de cualquier oficina nacional en el ámbito europeo) son, por ahora, remotas.
Más factible, en cambio, se presenta la eventualidad de que en un futuro cercano, la consulta de una de estas marcas en cualquiera de esas oficinas pueda realizarse acudiendo directamente al sentido del olfato. Detrás de esta posibilidad se encuentra el llamado e-mail aromático, artífice de la era del «clic and sniff».

