Los campos de concentración franquistas y los nazis evidencian
un cuerpo común. En ambos se desarrollaba una terapia para los internos
que tenía al cuerpo como vehículo de aprendizaje. El tratamiento político
prescribía penalidades físicas—la suciedad, el hambre, la sed—y morales
que debían conducir a los prisioneros a comprender la finalidad buscada
por el Estado totalitario alemán y español. Las humillaciones y los castigos
infligidos debían conducir a la desintegración de la personalidad y con
ello a la sumisión ante el mandato jerárquico y el silencio. En el caso
español, se añade que el objetivo no sólo era el individuo encarcelado,
sino el sujeto colectivo familiar, que debía aprender junto al recluso
los cánones del nuevo régimen. El exterminio científico e industrial
aplicado por los nazis no fue conocido en España, donde sí hubo un
exterminio selectivo, a través de ejecuciones irregulares y penas de muerte
dictadas por consejos de guerra aplicados a los civiles.
Abstract:
Nazis and Francoist concentration camps had a common body.
In both of them, there was a therapy for prisoners using their body
as a mean of learning. The political treatment prescribed physical (hunger,
thirst and dirtiness) and moral punishments, for convicts to know what
German and Spanish totalitarian States looked for. Humiliations and
punishments inflicted to prisoners would disintegrate their personality
and then they would be docile to hierarchy and silence. Nazi scientific
and industrial extermination was not known in Spain but a selective
extermination was applied to opponents, using death penalties imposed
to civilians by military trials and illegal executions.

