Podría parecer una mera polémica más. Desde lejos puede resultar
otra de las recurrentes discusiones que genera un medio tan
bizantino como el científico y universitario. Pero no ha sido sólo
eso. No hay que exagerar, porque para nada se parece a la Historikerstreit
alemana de hace un cuarto de siglo ni alcanza aquello de
que «algunas de las polémicas académicas más espectaculares han
tenido por escenario los campos de batalla de los historiadores» 1.
Mas tampoco se limita a un efímero bucle de espuma más en las
aguas del gremio. Para empezar, lo del Diccionario Biográfico Español
(DBE) no ha sido en lo esencial cosa nuestra. Lo desataron los
medios de comunicación, y su audiencia y derivas fueron mucho
más allá de nuestras publicaciones y foros. Durante unas semanas,
entre mayo y julio de 2011, protagonizó artículos, tertulias, iniciativas
parlamentarias e incluso las redes sociales y otros foros de internet.

