La Fundación Ford desplegó los primeros programas de asistencia
cultural, técnica y financiera en España en 1959 a través de la Sociedad
de Estudios y Publicaciones, con diez años de retraso respecto a los programas
de cooperación cultural iniciados en Europa Occidental. Sus
propósitos fueron establecerse oficialmente en España e integrar al país
en la Comunidad Atlántica para prevenir una inestabilidad política y
social que pusiera en riesgo los intereses geoestratégicos norteamericanos
en caso de que se produjera el final del Régimen.

