La evolución tecnológica ha hecho posible la exacta reproducción de objetos en tres dimensiones por medio de la impresión 3D tanto por la industria cuanto por los particulares. En el
presente artículo se analizan las utilizaciones que de esta nueva tecnología pueden representar nuevas infracciones del Derecho de marca. Para ello se hace una valoración de la suficiencia
de nuestra legislación para combatir dichos usos infractores y se proponen algunas soluciones.

