La entrada en vigor de la Ley 15/2009, de 11 de noviembre, del Contrato de Transporte Terrestre de Mercancías, ha supuesto una renovación del régimen del contrato de transporte terrestre en España, hasta ahora contenido en el Código de Comercio de 1885. La ley ha supuesto un «acercamiento» (en ocasiones, una mera «transposición») a la normativa del Convenio de Ginebra de 1956 (CMR), considerando el legislador español que en general las soluciones en ambos ámbitos pueden y deben ser «uniformes». El denominado «derecho de disposición del cargador» es uno de los aspectos de la ley española que se hace coincidir con la norma internacional. Se trata de reconocer al cargador (en su caso, si transmite el derecho, al destinatario de la mercancía) la posibilidad de disponer de la mercancía en tránsito, en el sentido previsto en la propia Ley. El ejercicio del derecho supone, en parte, la formulación de órdenes que alteran el contenido del contrato, estando el porteador obligado a cumplirlas (solicitando el abono de los gastos en que incurra); en parte supone la posibilidad de dictar instrucciones al porteador cuando las circunstancias del transporte así lo requieran. Este derecho de disposición (o «de contraorden») fue inicialmente reconocido en el CMR en un momento en el que las técnicas de comunicación no permitían el contacto inmediato con el vehículo; además, cobraba pleno sentido para «imitar» algunos de los efectos propios de los títulos-valores en la carta de porte (en orden a la circulación de la mercancía durante el transporte), opción que el CMR contemplaba como posible, aunque los estados prefirieran optar por excluir esa posibilidad. En la actualidad los fundamentos y el régimen de ese especial derecho deben ser reconsiderados, a la luz de las nuevas tecnologías y de las circunstancias que influyen en el transporte terrestre. En el artículo se proponen criterios de interpretación y de aplicación del derecho de disposición tal y como se regula en la nueva ley.
Abstract:The entry into force of Law 15/2009, of 11 November, the contract of road transport of goods, has renewed the contract of carriage of road regime in Spain, so far contained in the Commercial Code of 1885. The Law implies a «rapprochement » (sometimes just a «transposition») to the rules of the Geneva Convention 1956 (CMR Convention), considering the Spanish legislature that the rules in international and national transports must be «uniform». The so-called «right of disposition of the shipper» is one of the aspects of Spanish law is matched with the international rules. It is about recognizing the sender (and eventually, the consignee of the goods) the availability of goods in transit, in the sense contemplated in the law itself. This right means, on one side, the possibility to formulate orders that alter the content (obligations of the carrier) of the contract, the carrier being obliged to comply (asking for payment of expenses incurred); on other side, this right involves the possibility of issuing instructions to the carrier when circumstances of the transport so require. This right of disposal (or counter order) was recognized in the CMR Convention in a time when communications technology did not allow for immediate contact with the vehicle; also become meaningful to imitate some of the specific effects of the consignment notes (in order to the disposal of goods in transit), the CMR option contemplated as possible, while states would prefer to opt out this possibility. At present the bases and the rules of that special right of disposal should be reconsidered in the light of new technologies and circumstances that influence road transport. This article proposes criteria for interpretation and application of right of disposal as regulated in the new Spanish law.

