A quien no haya ido a Italia desde hace un par de años y pise
hoy su suelo después de haber estado allí otras veces en el pasado
le llamaría la atención una pequeña novedad: en todos los edificios
públicos -escuelas, ministerios, ayuntamientos- flamea la bandera
nacional, por supuesto junto a la de azul y estrellas de la Unión Europea.
y hay más: hace un par de semanas todos los observadores extranjeros
notaron con cierta sorpresa que nuestro nuevo presidente de la República,
Carlo Azeglio Ciampi, en la ceremonia de toma de posesión delante
del Parlamento, no pronunció ni una sola vez la palabra «Resistencia»
y tampoco hizo referencia al Antifascismo como ideología esencial de
la República Italiana.

