En España, desde la aprobación de la Constitución de 1978, el debate
parlamentario sobre la fiesta nacional se ha centrado en dos fechas: de
una parte, en la del 6 de diciembre, o Día de la Constitución, y, de otra,
en la del 12 de octubre, o Día de la Hispanidad. La dificultad de encontrar
una fecha indiscutida previene de la compleja existencia de lo que se pretende
representar: la nación española. En este trabajo se exponen los efectos jurídicos
de la declaración de una fecha como fiesta «nacional» y su carácter simbólico
e integrador.

