La contraposición ideológica de los Gobiernos chileno y español
entre 1970 y 1973 insinúa relaciones bilaterales menos fructíferas que
cuando gobernaba Chile la Democracia Cristiana o después del golpe de
Estado de 1973. Documentos chilenos, españoles y estadounidenses revelan,
sin embargo, una pragmática alianza con voluntad de proyección estratégica
e inmune a conflictos puntuales. Todo ello facilitado por unos
Estados Unidos circunstancialmente enfrentados a Chile, lo que, como en
otras épocas de intensificación de los contactos bilaterales, demuestra la
dependencia de las relaciones hispano-chilenas a la actuación de terceros.

