Una ligera desorientación decía Carlo Ginzburg que experimentaba
al revisar las actas judiciales del caso Sofri (Milán, 1990) Y adentrarse
en el análisis de las intrincadas y ambiguas relaciones entre el juez
y el historiador. La misma que puede sentir el ensayista, sin ser Ginzburg,
al intentar desentrañar las claves explicativas de un movimiento
tan proteico corno fue el carlista en los comienzos del siglo xx (integrismo,
nuevo au tori tari smo, populismo, tradición, utopía retroactiva, memoria
de lo sublime, conservadurismo) y tener que hacerlo en una geografía
social especiahnente variada y discontinua como la española en ese
tiempo.

