Escribir sobre el anarquismo español es algo sencillo y, al
mismo tiempo, extraordinariamente complejo. Sencillo en el sentido
de que todos identificamos rápidamente las organizaciones,
personajes y acontecimientos que forman parte del movimiento libertario.
Complejo porque la más mínima profundización en la
cuestión revela las dificultades que encierra este tema de estudio
debido, por un lado, a la propia definición del mismo y, por otro,
a la heterogeneidad que encierra. La definición de anarquismo o de
anarquía es tan amplia y tan vaga que no permite precisar un objeto
de investigación bien delimitado más allá de las personas o de
las organizaciones que aspiran a la desaparición de cualquier autoridad
y del Estado.

